A finales de 2024, el ministerio español de Consumo multó a varias compañías aéreas por prácticas abusivas, concretamente por cobrar por el equipaje de cabina. El presidente de una de ellas decidió realizar una campaña publicitaria en la que aparecía el ministro español de consumo —al que calificó de loco comunista— disfrazado como un payaso. La campaña venía a decir que había que comprar los billetes antes de que el payaso los subiera de precio.
Recientemente, la Comisión Europea impuso a X una multa de 120 millones de euros, en aplicación de la Ley de Servicios Digitales. Se acusa a la compañía norteamericana de falta de transparencia en su publicidad y de gestión confusa de su botón azul de verificación. La reacción de Elon Musk no se hizo esperar. El propietario de X dijo que había que abolir Europa y definió a la Unión Europea como el cuarto Reich. El secretario de Estado norteamericano, Marcos Rubio, consideró la multa como un ataque a las grandes plataformas americanas e incluso al pueblo americano. El presidente Trump dijo que Europa iba “por mal camino”.
Es importante destacar que las multas a las aerolíneas buscan proteger los derechos de las personas que viajan, y que la normativa europea sobre derechos digitales surge para defender a los ciudadanos de posibles abusos procedentes de grandes corporaciones que tienen acceso a datos confidenciales de millones de personas.
En otro orden de cosas, mucho más grave, pero en la misma línea de actuaciones prepotentes, nos encontramos con la llamada lucha contra el narcotráfico de la Administración Trump. Empieza a ser tristemente habitual ver noticias sobre bombardeos de lanchas en aguas internacionales por parte de Estados Unidos, bajo el pretexto de que son embarcaciones que transportan droga. Aunque se demostrara que realmente las lanchas están vinculadas al narcotráfico, ninguna normativa internacional permite que se apliquen medidas que conllevan la ejecución sumaria y sin juicio de personas contra las que no se ha presentado ninguna prueba de delito. Ya han muerto más de 80 personas en los ataques perpetrados por el ejército de los EE. UU. cerca de las costas de Venezuela y, más recientemente, también en aguas próximas a Colombia. Aunque empiezan a producirse denuncias por parte de personas afectadas, parece que la intención del presidente Trump es continuar con las agresiones e incluso ir más allá e intervenir en los países señalados.
Da la impresión de que hemos dejado el mundo en manos de matones inmaduros y prepotentes que necesitan demostrar su poderío de manera grosera, aunque sea a costa de acabar con la vida de decenas de personas.
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