Hoy quiero hablar de un asunto que solemos ignorar y que nos preocupa únicamente cuando nos molesta. Nos hemos acostumbrado a dar al botón de “aceptar” cada vez que instalamos una aplicación nueva o cuando nos damos de alta en alguna suscripción. Incluso cuando aceptamos las cookies de una página web. Muy pocas veces leemos toda la literatura asociada a ese botón, en la que nos explica exactamente qué derechos cedemos a la empresa con la que estamos pactando el uso de un servicio, la adquisición de un producto o la lectura de una página web.
Cuando recibimos mensajes de correo o llamadas telefónicas de empresas y servicios que no conocemos, nos preguntamos de dónde han sacado nuestros datos. En muchas ocasiones, los datos los suministramos nosotros mismos y, al aceptar las condiciones de aquella suscripción, de aquella página web, estamos permitiendo que nuestros datos sean vendidos a otras empresas que los usarán, en el mejor de los casos, con fines publicitarios. Es cierto que en muchas ocasiones, si no aceptamos no hay trato. Necesitamos el software, o la suscripción, o la información de la web, pero debemos saber que al darle al botón estamos renunciando a una serie de derechos que luego se convierten en molestas llamadas o, según en qué manos cae la información, en intentos de fraude que nos pueden costar dinero.
No siempre los datos sensibles son cedidos por la persona interesada. Periódicamente, nos cuentan que determinadas empresas han sufrido un ataque informático que ha permitido a los delincuentes apoderarse de los datos de miles de personas. Los delincuentes no se ponen límites a la hora de actuar y sus objetivos pueden ser gimnasios, empresas de alojamiento turístico o grandes corporaciones energéticas. La información sustraída se ofrece al mejor postor para que haga con ella lo que quiera: manipular, ofrecer productos, robar contraseñas y otros datos, …
El negocio de los datos personales es tan potente que en muchos casos escapa a nuestra comprensión. Por eso se agradece que alguien se tome la molestia de explicárnoslo de manera transparente. Es lo que creo que consigue el programa de RTVE “Se nos ha ido de las manos”. Es una serie de tres episodios en los que se abordan temas de actualidad desde la perspectiva del consumidor. El programa ha sido creado, dirigido y presentado por Carles Tamayo y está disponible para su visionado en RTVE Play. En el último episodio se desarrolla el tema del que hablamos aquí: “El activo eres tú”. No desvelaré ningún detalle del documental porque creo que merece la pena verlo con mente abierta y libre de expectativas. La labor de investigación del equipo del programa se centra en desentrañar la forma de operar de las personas que trafican con nuestros datos personales: cómo los obtienen, cómo los “empaquetan” para su venta, cómo los distribuyen, y cómo, en todo este proceso, la colaboración no consciente del usuario es esencial.
