Cuando decidí el nombre de este blog, la mirada perpleja, no pensé, ni por asomo, que habría tantas razones para la perplejidad. Desde que el año ha comenzado, se suceden los acontecimientos y cada uno de ellos resulta más inquietante. En el ámbito internacional todavía no hemos terminado de cerrar la herida de Gaza. Pese al supuesto alto el fuego, se suceden a diario las muertes de personas palestinas ante la indiferencia de la comunidad internacional.
Estados Unidos, con su presidente al frente, ha iniciado una escalada autoritaria tanto dentro como fuera de su país. En el interior ha puesto en marcha dos cruzadas: una, contra la delincuencia y la droga. Con el pretexto de acabar con la inseguridad ciudadana, Trump envió o amenazó con enviar a la Guardia Nacional a aquellos estados que consideró más peligrosos. Curiosamente, eran estados gobernados por sus adversarios políticos.
La segunda cruzada va dirigida contra la inmigración. Un cuerpo especial, el ICE, se dedica a detectar, detener y/o deportar a personas sospechosas de ser inmigrantes ilegales. Las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se han convertido en trágica noticia por las dos muertes producidas en las últimas semanas. Y también por la impunidad con la que campan por las calles de Minneapolis, allanando viviendas, entrando en colegios y deteniendo a niños. ¿Por qué Minneapolis? Minneapolis es la ciudad más poblada del Estado de Minessota. Tiene unos 430.000 habitantes. El estado de Minnesota es un territorio que suele votar al partido demócrata, y esta es una de las razones ocultas para la obsesión de Trump por intervenir en este estado.
La segunda razón es el alto número de personas de origen somalí. Una gran parte de los inmigrantes que viven en Minnesota proviene de Somalia, aunque una gran mayoría ya son ciudadanos estadounidenses. Durante la pandemia se produjo un fraude de grandes dimensiones en el que estuvieron involucrados ciudadanos de origen somalí. La administración Trump aprovecha este suceso para criminalizar a toda la población de origen somalí y acusarla de recoger fondos para grupos terroristas de su país. Ni todos los somalíes que viven en Minnesota tuvieron implicación en el fraude, ni el dinero recaudado de manera ilegal fue a parar a manos terroristas. Más bien sirvió para que los delincuentes compraran casas, coches y artículos de lujo. Sin embargo, se ha consolidado el bulo del fraude somalí y de la financiación, a grupos terroristas. Estas son las razones oficiales para el ensañamiento del ICE con la población inmigrante de Minneapolis. El propio Trump se ha encargado de insultar públicamente al pueblo somalí y a una congresista originaria de este país africano.
Sin embargo, y desde mi ignorancia, intuyo que estas intervenciones tienen un objetivo todavía más oscuro. Se trata de imponer la razón de la fuerza en aquellos territorios en los que las urnas no hablaron a favor del poderoso. Se trata de enviar a la población un mensaje autoritario, un “aquí estoy yo”, que voy a hacer lo que me plazca para servir a mis intereses, por encima de leyes, principios y escrúpulos.
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