Tabletas baratas para aprender

Hace unas semanas vi en las noticias un pequeño reportaje sobre la experiencia que se está llevando a cabo en algunos lugares de Etiopía. Se entrega a niños y niñas que no saben leer ni escribir unos tablets con software preparado para ayudarles en su aprendizaje. Estos niños no están escolarizados porque no hay profesorado, por lo que el experimento tenía un interés especial. Las primeras evidencias muestran unos resultados espectaculares a partir de la interacción de los niños con estas máquinas. En unas semanas las usaban con soltura y aprendieron a deletrear el abecedario. Incluso algunos niños fueron capaces de desbloquear las tabletas y utilizar algunas funciones ocultas de las mismas.
Este experimento forma parte de la inciativa que en su día puso en marcha Nicolas Negroponte desde el Instituto de Tecnología de Massachusetts: Un pc para cada niño (One Laptop per child: OLPC). La idea era fabricar estos portátiles baratos para que fueran adquiridos por los gobiernos de países en vías de desarrollo para distribuirlos entre los niños de sus respectivos países y contribuir así a la mejora de sus condiciones de acceso a los recursos educativos. La iniciativa ha sufrido altibajos a lo largo de los años de funcionamiento, pero son muchos los países que han recibido y usado los portátiles baratos: India, Nicaragua, Kenia, Afganistán, Nepal, Uruguay, Perú,…  Uno de los últimos proyectos ha sido el que hoy comentamos: la distribución de tabletas a niños sin escolarizar y prácticamente analfabetos. Los medios se han hecho eco de la noticia y hay resumido los resultados de maneras diversas: niños aprenden a leer con una tableta, niños analfabetos hackean una tableta,….. Y a continuación, el debate: ¿Es posible que las máquinas sustituyan a los docentes? Sin duda la respuesta es fácil: NO. Y es que no creo que el experimento pretenda eso. Lo verdaderamente interesante es que, a falta de poder ver unos informes más rigurosos, se ha podido comprobar que la interacción con herramientas tecnológicas puede ser un buen apoyo para el aprendizaje. Seguramente los niños no van a aprender a leer solos (no parece que saber leer sea equivalente a recitar el alfabeto) pero los docentes pueden contar con ese instrumento como refuerzo o elemento motivador, y no como obstáculo o elemento disruptivo.

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