¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?

 

Nicholas Carr no tiene dudas sobre la respuesta a esta cuestión: Internet nos vuelve superficiales. Y dedica un ensayo de unas trescientas páginas a demostrarlo. El autor parte de una impresión personal: llevaba un tiempo sufriendo problemas para concentrarse, para leer un libro con continuidad, para pensar con profundidad,… y comprobó que estos síntomas de bajo rendimiento intelectual se manifestaban, sobre todo, desde que había aumentado su actividad en Internet: consultas, lectura de blogs, hiperenlaces, correo electrónico, redes sociales,… Definitivamente esta actividad frenética en la red estaba perjudicando algunas de sus habilidades mentales. Por eso, haciendo uso de los recursos de los que dispone, se mudó a una mansión en la que no había conexión a Internet y escribió el libro del que nos ocupamos: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? Superficiales, editada en España por Taurus.

La hipótesis del libro está clara: la utilización cotidiana de los recursos de la red está modificando nuestras facultades mentales hasta el extremo de mutar las conexiones cerebrales, aumentado el tamaño y protagonismo de aquellos lugares de nuestro cerebro especializados en todo lo que tiene que ver con la dispersión, la multitarea  y otro tipo de actividades superficiales. Naturalmente, este aumento de tamaño y capacidades se hace a costa de la disminución de otras, justamente las vinculadas al concepto tradicional de actividad intelectual: lectura de libros, argumentaciones profundas, trabajo lineal,…

No pretendo hacer una reseña y mucho menos un crítica del libro, sino que propongo el inicio de un debate sobre la postura que preconiza Carr. Para ayudar a ese debate, es importante leer el libro. No resulta difícil pues está escrito con un estilo claramente divulgativo. También creo que pueden aportar datos algunas de las entrevistas al autor publicadas por los medios de comunicación españoles coincidiendo con la campaña de promoción de la  obra: En el suplemento cultural de El País, Babelia,o en la versión digital de ABC. Resulta especialmente  sugerente la tribuna de Mario Vargas Llosa en El País del 31 de julio de 2011. Por último, en La Bitácora del Tigre podemos leer una excelente reseña del libro.

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