¿Pueden salvarnos las TIC?

Las tic en tiempo de pandemia

Confieso que tras años de investigación sobre TICS y educación mi interés por el tema estaba decayendo en la misma medida en que la realidad cotidiana de las aulas me devolvía una imagen de decadencia, obsolescencia y abandono de lo que en su día fue una efervescencia tecnológica.
A veces pensaba en ello cuando salía de la clase con las manos manchadas de tiza. No tenía muchas alternativas: un proyector, un ordenador con conexión a Internet y un armario con unos miniportátiles para el alumnado. Nadie los quería usar, salvo emergencia. No están actualizados, su conexión a la red es inestable y lenta, su batería se agota demasiado deprisa,… Alguna pizarra digital funciona todavía y son varios los profesores que se empeñan en que sigan siendo útiles. No hay pizarras digitales en todas las aulas, y eso dificulta la planificación. Estas y otras circunstancias me han ido llevando a una cierta dejadez con respecto a las TIC en el aula. Tanta, que ni siquiera uso las socorridas presentaciones de diapositivas. En realidad sí las mantengo en la Universidad, casi por exigencia del alumnado, que se ha acomodado a ese formato y sustenta en él sus estrategias de estudio. Y poco más. Algunas plataformas basadas en Moodle como apoyo para tareas y prácticas y para la modalidad de FP s distancia.

En esas estábamos cuando se decreta el estado de alarma y el confinamiento y comienza una improvisada formación online en todos los niveles educativos.

De repente toda nuestra fortaleza docente se sustentaba en la red y en las plataformas virtuales. Habíamos pasado del trabajo cotidiano en aulas equipadas en el siglo pasado, a enseñar y aprender en nuestras casas con tecnología del siglo XXI. Y todo en 48 horas, sin preparación previa, sin formación, sin un ajuste de lo programado a las nuevas circunstancias, sin unos equipos homologados en domicilios de docentes y de alumnado. Las tecnologías y la teleformación iban a salvar nuestro curso. ¿Lo conseguirían?

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