Los ángeles no tienen facebook… ni presumen de ello

Leyendo la versión digital de  La Vanguardia me entero de la existencia del libro Los ángeles no tienen Facebook. Su autora es Raquel Andrés Durá y  hace unos días concedía un entrevista al citado diario. En ella desgrana las ideas fundamentales de su libro. No cree en las redes sociales. Califica de exhibicionistas a los usuarios de estas redes y asegura Facebook, Twitter y otras iniciativas similares están acabando con las relaciones cara a cara.  La autora considera innecesarias estas redes, a las que acusa de ser máquinas de hacer dinero gracias a los datos que los usuarios aportan a las empresas con sus registros y movimientos habituales en la red.

Ni que decir tiene que compartimos muchas de las afirmaciones que la periodista vierte en su libro. Sin embargo, hay algo en su forma de presentar sus hipótesis que no nos gusta.

  • Primero, la rotundidad de sus planteamientos. No hay espacio para los matices. Cuando las afirmaciones se realizan de forma tan tajante, es muy difícil iniciar el debate.
  • Segundo, la poca consideración que le merecen los usuarios de estas redes. Independientemente del valor que se de a estos fenómenos, resulta aventurado clasificar con una única etiqueta a miles o millones de personas que han decidido usar las redes sociales por múltiples razones, algunas de ellas bastante alejadas del estereotipo que la autora parece dibujar.
  • Tercero, la insistencia en acusar a estas redes de controlar a los usuarios para dominarlos. Y no porque sea una afirmación falsa, sino porque es una acusación que puede extenderse a cualquier empresa comercial que busca beneficios, y por eso no dejamos de usar la luz, o el teléfono, o de ducharnos con agua que calienta el gas natural, o de conducir nuestros coches a los que echamos combustible suministrado por multinacionales petroleras,…..Y todas estas empresas controlan nuestros movimientos, sobre todo porque estamos totalmente a su merced, ciudadanos y  estados.
  • Cuarto, la repetición de argumentos bastante manidos sobre adicciones y similares y la introducción de dicotomías probablemente superadas entre las relaciones online y offline, entre aislamiento tecnológico y vida social ,… Hoy las preocupaciones van un poco más allá, y buscan comprender el uso de unas u otras herramientas de socialización en función de los objetivos que se persiguen.
  • Quinto. La insistencia en hacer ostentación de su no pertenencia al mundo de las redes sociales. Sin poner en duda su militancia anti facebook y su coherencia argumental y vital, hay algo de incongruencia en su manera de oponerse a las tendencias de las masas. Parece que se da importancia presumiendo de mantenerse al margen de algo que considera accesorio. Podría pensarse que se trata de una pose, de un posicionamiento comercial para escandalizar, para llamar la atención de cara a las ventas de su libro, pero, en honor a la verdad, hay que decir que el libro ha sido publicado por una editorial alternativa y no parece que en esta operación hayan primado los objetivos comerciales.

Una vez enumeradas las reservas, creemos que el libro es una nueva oportunidad de reflexionar y fortalecer el criterio con el que hemos de analizar el mundo de las TIC en general y de las redes sociales en particular. El ensayo ha sido publicado por Ediciones Carena. La publicación tiene una página web en la que podemos encontrar información sobre la obra y sobre la autora. Por su parte, Raquel Andrés ha puesto en marcha un blog de temática más personal y con referencias a sus intereses: el periodismo y Asia Oriental.

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