Crisis de identidad digital y cuentas de correo.

Lo que escribiré a continuación me lo contaba un amigo hace unos días, y aunque nos reímos un rato con sus peripecias, apunto aquí mis reflexiones al respecto porque lo ocurrido es algo más que una anécdota graciosa.

Mi amigo tiene una cuenta de correo gratuita. La abrió hace muchos años y hasta ahora la había disfrutado sin mayores problemas. Pero de repente algo falló. Primero empezó a recibir unos correos de una biblioteca norteamericana que le recordaban el final del plazo de algunos préstamos. Los libros y películas que debía devolver de inmediato eran infantiles, así que dedujo que había recibido por error un mensaje dirigido a una joven familia estadounidense. No le dio mayor importancia. Intento contestar el mensaje para informar de la equivocación, pero no pudo hacerlo porque se lo impedía el servidor desde el que se había enviado. El mensaje siguió llegando periódicamente, pero lo ignoraba. Mientras tanto sufría sobresaltos aislados cuando encontraba en su bandeja de entrada avisos de impagos varios: de una compañía telefónica que no era la suya, de unas obras que él no había realizado… Estos correos iban dirigidos a un titular español, y por eso le preocupaba más. Cada vez que recibía uno de esos correos intentaba responder para informar del error, pero en la mayoría de los casos no podía hacerlo.

La cosa pasó a mayores cuando recibió un mensaje en inglés en el que le daban la enhorabuena porque ya estaba registrado en Ashley Madison, una web que facilita aventuras extramatrimoniales a hombres casados. Consideró que era un nuevo error sin importancia, como el de las compañías telefónicas, la biblioteca estadounidense y algunos otros servicios aparentemente inofensivos. Pero poco a poco su correo se llenó de mensajes de mujeres que le ofrecían una cita y le proporcionaban detalles acerca de lo que podía esperar de ellas. A diario recibía correos con estas proposiciones, correos que incluían fotografías, medidas, peso y otros detalles íntimos de las candidatas. En primer lugar, habló con su mujer para evitar cualquier posible malentendido. Después intentó comunicarse con la web para informarles del error, una vez más sin éxito. Se puso en contacto con la compañía propietaria de su cuenta de correo para intentar atajar el problema, pero le dijeron que si él recibía los correos es que iban a su dirección, que no había ninguna anomalía en su cuenta. Aunque la situación era extremadamente molesta, usó los filtros antispam y al menos así no veía esos correos, pero cuando revisaba su carpeta de correo no deseado quedaba impresionado por el volumen creciente de candidatas a tener una aventura con él. Nunca supo si la cuenta errónea era la misma que la de la familia que no devolvía los libros a la biblioteca, pero también era estadounidense. Lo supo por los datos de ubicación de las ofertas. Cuando saltó la noticia de que habían filtrado los datos de clientes de Ashley Madison empezó a preocuparse seriamente: ¿Y si su correo aparecía en esos datos? El asunto ya no era un pequeño inconveniente privado, sino que afectaba a su imagen pública, y eso sí le parecía grave.

Parece que hubo suerte y no estaba en las listas. Más adelante logró darse de baja de la lista de correo que le suministraba posibles citas en USA. Pero sigue recibiendo amenazas de corte en la línea telefónica por impago de facturas  de una compañía que no es la suya, los libros infantiles siguen sin ser devueltos y no hay semana que no aparezca una nueva identidad que acaba en el correo de mi amigo: un portugués adicto a las compras de segunda mano por internet, un francés que se suscribe a docenas de boletines de noticias … Y por más que insiste ante su proveedor de correo electrónico, le dicen que en su cuenta no hay ningún problema.

Pero él no está tranquilo: ¿Puede ocurrir que cuando alguien le escriba a él en realidad reciba el correo alguno de sus alter-egos virtuales? ¿En qué medida las cuentas de correo garantizan la privacidad? ¿Hasta qué punto una situación como esta puede afectar a su reputación digital sin que esté en su mano tomar alguna medida para impedirlo?

 

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