Algo ocurre con el powerpoint

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La noticia de estos días es la creación de un partido antipowerpoint en Suiza. Resulta difícil comprender por qué semejante asunto es noticia, pero como eso escapa a nuesto entendimiento, intentaremos hacer alguna reflexión provechosa al hilo de los acontecimientos. Los promotores del partido tienen como único objetivo lograr la prohibición de la herramienta. Sus razones no son del todo descabelladas Parecen especialmente preocupados por la pérdida de tiempo y de dinero que supone el envío y lectura de cientos de presentaciones sobre los más variados asuntos. Lo que no sé si comparto el veredicto. No estoy seguro de que el problema esté en el powerpoint.

La eclosión de presentaciones basadas en fotos unidas mediante transiciones más o menos apropiadas, o más o menos estridentes, acompañadas por melodías musicales de todos los tiempos, pero casi siempre archiconocidas, hace rebosar nuestros buzones de correos y nos obliga a dedicar mucho tiempo a su disfrute. En algunos casos las leyendas urbanas de siempre rejuvenecen con las posibilidades multimedia que ofrece el powerpoint. También ocurre lo mismo con los más afamados “hoax”, que logran mayor impacto si se acompañan de imágenes y sonidos. La querencia por este tipo de actividad merecería estudios de todo tipo, porque en una sociedad en la que todo se mide, sobre todo en el trabajo, resulta paradójico que multitud de trabajadores y trabajadoras destinen sus esfuerzos a la distribución de estos productos e incluso a su lectura y comentario. Pero insisto. No creo que el problema sea el powerpoint. Simplemente se ha dado con la herramienta ideal para este tipo de actividades, que ya existían antes de que Bill Gates se hiciera rico con su software.

Hay otra faceta en la reflexión sobre el programa de presentaciones de Microsoft. Se trata de su uso profesional, tanto en la empresa como en la educación. En este sentido reflexiona el periodista francés Frank Frommer en su libro La pensée PowerPoint , Enquête sur ce logiciel qui rend stupide. (El pensamiento powerpoint. Investigación sobre el programa que te vuelve tonto) Frommer asegura que este programa tiene un enorme potencial para manipular y falsificar el discurso, y que pretende asimilar el pensamiento humano a las normas de los expertos informáticos, dando más importancia a la forma que al argumento y la disertación. También lo acusa de simplificar excesivamente el lenguaje.

Las reflexiones de Frommer van en la línea de la hipótesis de Nicholas Carr, quien en su libro ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?. Superficiales, acusa a Internet de estar modelando los cerebros de las generaciones actuales a través de unas prácticas de trabajo, estudio y lectura marcadas por las estrategias y diseños tecnológicos de las grandes empresas de Internet. También Carr concluye que Internet nos está volviendo menos inteligentes porque estamos perdiendo la capacidad de concentrarnos en los asuntos importantes y profundizar en ellos.

Aceptemos o no estos planteamientos, sin duda nos aportan jugosos elementos para un debate que sin duda nos hará a todos más sabios.

 

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